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La Bonissima

Se encuentra ubicada en la esquina del Palazzo Comunale con Via Castellaro. Su antiguedad data del siglo XII y se le relaciona con la gente que se interesa por todo, incluso por asuntos que no le conciernen. De ahí viene que se le diga a ese tipo de persona que está como Bonissima. Y no es de extrañar, pues esta estatua domina toda la plaza al grado de que si estuviera viva podría oír todas las charlas que se desarrollan allí.
Afortunadamente es tan sólo una estatua hecha de mármol de piedra caliza al estilo griego. Conocida en el dialecto local como Bunéssma. Originalmente se apoyaba en un pedestal grabado con las diferentes unidades de medida y se encontraba frente a una oficina pública, conocida como Palacio de la Medida de Buena Fe (o della Bona Stima). De ahí que algunos coincidan en que la estatua representa la honestidad de los negocios e incluso haya tomado su nombre de ahí (“Bona Esma” – Buen estimado o medida).
Es tan antigua que se menciona su colocación en la crónica de Bonifacio de Morano (1268).
Se cree que está dedicada a una señora rica que en tiempos de hambre había dado de comer a la gente, pidiendo ayuda a otras personas notables de la ciudad. No se sabe con certeza quién fue en realidad, para algunos se trata de Bonixima, hija de un tal Sigecio, que había dado grandes propiedades al monasterio de San Pedro. Según otros, sería Matilde de Canossa. Una hipótesis más aceptada la identifica como Gundeberga, “mujer noble y generosa”, que murió en 570 y cuya lápida se ha trasladado a las diferentes iglesias construidas antes de la actual catedral, una fuerte señal de arraigo de un personaje a lo largo de los siglos.


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